Foro Regional: 64% de los cochabambinos que trabajan son “cuentapropistas”

INFORMALIDAD LABORAL | De cada 10 cochabambinos, tres son comerciantes; uno trabaja en construcción y otro en transporte. Más del 80 por ciento trabaja sin contrato laboral, no hace aportes a la AFP, carece de seguro médico y del beneficio de las vacaciones Para ver la imagen a detalle haga click aquí

El 64 por ciento de la población cochabambina que actualmente trabaja se desenvuelve por cuenta propia, y de este porcentaje el 33 por ciento se dedica al comercio.

El 82 por ciento no firmó ningún contrato laboral; el 79 por ciento no tiene seguro médico; el 83 por ciento no realiza aportes a la AFP, y el 81 por ciento no goza de vacaciones, lo que refleja el alto grado de informalidad en cuanto al desempeño laboral en Cochabamba. En estas condiciones, el sueño de los cochabambinos es tener su empresa propia o trabajar en alguna entidad del Estado.

En este acápite, sólo el 45 por ciento declara hallarse trabajando, mientras que 23 por ciento realiza quehaceres de casa. El 22 por ciento estudia y el 4 por ciento corresponde al sector jubilado. El 5 por ciento de la población no tiene trabajo, aunque sólo 2 por ciento lo está buscando “activamente”.

Comerciantes

Del total de la población que cuenta con un trabajo, el 64 por ciento afirma desenvolverse “por cuenta propia”; sólo uno de cada cuatro (25 por ciento) es asalariado privado y el 6,5 por ciento trabaja para el Estado.

También hay un 2,2 por ciento que afirma ser patrón de alguna empresa.

En cuanto al rubro en que se desenvuelven, de cada 10 cochabambinos, tres son comerciantes, uno trabaja en construcción y otro en transporte. La industria también se lleva a uno de cada 10 cochabambinos, mientras que quienes realizan servicios privados alcanzan al 25 por ciento. Las entidades públicas dan empleo sólo a 3,8 por ciento.

Pésimas condiciones

El 82 por ciento de los trabajadores cochabambinos no firmó ningún contrato laboral; el 10 por ciento si lo hizo, pero con condiciones de plazos, y sólo el 5 por ciento tiene contrato laboral por tiempo indefinido, de donde se desprende los altos porcentajes de trabajadores que no cuentan con seguro médico, vacaciones ni aportes a la AFP.

El 34 por ciento trabaja las ocho horas diarias establecidas como parámetro internacional, pero también hay un 13 por ciento que faena 16 horas, y 12 por ciento, 12 horas. En porcentajes menores (por debajo del 2 por ciento) hay personas que trabajan más horas.

Casi el 47 por ciento de la población gana un salario que oscila entre los 1.100 y 2.000 bolivianos (el 18 por ciento entre 1.100 y 1.400; el 10 por ciento, entre 1.400 y 1.700, y el 19 por ciento, entre 1.700 y 2.000).

Más de la mitad (53 por ciento) afirma que lo que gana alcanza “justo para lo suficiente”, mientras que el 32 por ciento dice tener deudas. Sólo 13 por ciento tiene posibilidades de ahorrar y el 1,5 por ciento afirma tener “grandes deudas”.

La gran mayoría (57 por ciento) dice que sus ingresos siguen igual que antes, pero hay un 24 por ciento que responde haber tenido mejoras, mientras que el 18 por ciento declara que disminuyeron.

El sueño

Cuando se consulta a la población cochabambina sobre su conformidad con su actual trabajo, se deduce que el sueño de los trabajadores es tener su empresa propia (59 por ciento), pero también existe un 21 por ciento que aspira a trabajar en una empresa u oficina estatal. El 12 por ciento quiere ser empleado privado y el 8 por ciento gustaría enrolarse en una empresa internacional.

Malos administradores

Por el otro lado, los cochabambinos tampoco parecen mostrar mucha seriedad a la hora de llevar sus cuentas. El 61 por ciento no acostumbra llevar ningún registro de sus ingresos y egresos.

El 60 por ciento no tiene ahorros en bancos. De ese porcentaje, la mitad dice que no lo necesita; el 18 por ciento responde que no gana lo suficiente para ahorrar, y el 5,6 por ciento desconfía de los bancos y entidades financieras.

Del total de personas que no ahorran en bancos, el 55 por ciento lo hace en su casa; el 22 por ciento afirma que no le sobra el dinero para ahorrar y 16 por ciento responde que es un asunto privado.

Porcentajes que rodean el 2 por ciento buscan otras alternativas de ahorro, como prestar a amigos o parientes, invertirlos en bienes no perecederos, como joyas, o comprar dólares.

Si sobra el dinero, la mayoría (35 por ciento) lo destina a emergencias; el 13 por ciento, a educación y salud; el 6 por ciento inicia otro negocio; un porcentaje similar lo invierte en mejorar su vivienda; el 5 por ciento a esparcimiento o vacaciones y el 4 por ciento paga deudas.

23% BUSCA CRÉDITO, LA MITAD PARA NEGOCIOS

El 23 por ciento de los cochabambinos encuestados declara haber buscado un crédito durante los últimos años, de algún banco, cooperativa, amigo, familiar, prestamista u otra fuente.

De este porcentaje, el 19 por ciento acudió a un banco o cooperativa, pero sólo el 14 por ciento lo consiguió.

El 4 por ciento restante acudió a los amigos o prestamistas con un éxito en algo más de la mitad.

Cuando se les consulta por las razones, el 44 por ciento de los encuestados declara que su motivación es invertir el capital prestado en negocios; el 21 por ciento en la construcción, compra o mejoras de vivienda, el 7 por ciento para consumo, y el 10 por ciento para otros negocios. También queda el 16 por ciento que no lo consiguió.

Ya se mencionó que el 61 por ciento no acostumbra llevar cuentas de sus ingresos, pero tampoco de sus ahorros, y el 62 por ciento no tiene depósitos en ningún banco.

EL 71% APLAUDE LOS BONOS DEL GOBIERNO

El 71 por ciento de los cochabambinos aplaude los bonos del Gobierno; el 58 por ciento recibe alguna de estas modalidades; el 56 por ciento de los beneficiarios lo destina a necesidades de la casa, y, si hubiera más dinero excedente, el 40 por ciento propone invertirlo en obras de salud y educación, aunque también queda un 9 por ciento que plantea crear más bonos.

Siete de cada 10 cochabambinos cree que los bonos Dignidad (para los ancianos), Juancito Pinto (para estudiantes) y Juana Azurduy (para mujeres embarazadas o con niños lactantes) son una medida acertada. Del otro lado, hay un 10 por ciento que los califica como demagogia del Gobierno; el 5 por ciento cree que debería dárseles otra inversión, y 13 por ciento afirma que los montos son muy pequeños.

El 58 por ciento de las personas consultadas tiene en su casa o familia al menos un miembro que se beneficia con alguno de estos bonos. Si este porcentaje se transforma en cien por ciento, se puede decir que el 56 por ciento se beneficia con el Juancito Pinto, el 48 por ciento con la Renta Dignidad y el 11 por ciento con el Juana Azurduy.

El 56 por ciento de los beneficiarios destina el dinero de los bonos a las necesidades del hogar; el 21 por ciento a realizar una compra extra; el 13 por ciento lo ahorra; el 4,6 por ciento lo destina a salud, y el 4,1 por ciento al pago de deudas.

Ante la pregunta de qué hacer si el Gobierno cuenta con dinero excedente, el 40 por ciento cree que habría que invertirlo en escuelas y hospitales; el 15 por ciento, en crear o fortalecer empresas públicas; el 12 por ciento, en subsidios de algunos productos; el 5 por ciento, en reducir impuestos, y el 9 por ciento piensa que deberían crearse más bonos.

“Si hubiera más dinero para ayudar a la gente”, el 53 por ciento propone invertirlo en gastos médicos, el 16 por ciento en alimentación, y el 10 por ciento piensa que lo mejor es repartir ese dinero en efectivo.

EMPLEO Y FINANZASANÁLISIS

La economía informal prima

PABLO CUBA ROJAS INVESTIGADOR CERES A partir de los datos de la Encuesta del Foro Regional de 1.200 casos levantada en el mes de agosto por la institución Ciudadanía -en convenio con el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) y Los Tiempos- en hogares ubicados en las tres principales ciudades de Bolivia: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, se observan tres aspectos interesantes desde el punto de vista del desempeño económico y de la movilidad laboral. En primer lugar, se puede señalar que la Población Económicamente Activa (PEA), que representa el 54 por ciento del total de los encuestados en el eje troncal de Bolivia, se concentra un 18 por ciento en actividades del comercio, en el sector de transporte un 4 por ciento, construcción un 7 por ciento, la industria un 5 por ciento, y un 11 por ciento en servicios privados y el resto en actividades agrícolas (9 por ciento). Esto muestra que el desempeño económico, medido desde el sector en que estaría empleado, es mucho más significativa la informalidad de la economía. La industria es menos representativa que los otros sectores al igual que el transporte y el sector privado, situación que refleja la dicotomía del mercado laboral en Bolivia. En segundo lugar, es interesante señalar que el género y las tareas en el hogar son estadísticamente notables lo que indicaría que las transiciones desde la actividad laboral a la actividad familiar no remunerada de las mujeres es más dinámica, pero, en muchos casos, en condiciones precarias. Finalmente, desde el análisis de la movilidad ocupacional, la encuesta del Foro Regional muestra aspectos interesantes sobre una de las dimensiones del funcionamiento del mercado de trabajo urbano en las tres principales ciudades, donde se refleja un incremento de la inestabilidad laboral, sobre todo en el sector formal de la economía nacional, que no ha podido generar capacidad de absorción de la nueva fuerza laboral sobre todo en el sector industrial de la economía nacional.

El artículo original lo puede ver aqui

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