Foro Regional – Un tercio de ciudadanos prefiere la salud privada

SITUACIÓN | Los cochabambinos del eje metropolitano son los que más acuden a médicos privados, en comparación con los ciudadanos de La Paz y Santa Cruz. Sólo un poco más de la mitad cree que la calidad de la educación primaria es buena.

Actores decisivos para analizar la calidad de vida de los cochabambinos son los de la educación y la salud.

Qué mejor oportunidad que el 14 de septiembre para examinar la situación de Cochabamba, dónde estamos y cómo estamos en esas temáticas.

El acceso a los servicios de salud y educación y la calidad de los mismos son preocupaciones que han sido consultadas en la encuesta realizada por Ciudadanía en el eje metropolitano de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz.

Las colas en los hospitales públicos, el Hospital Viedma colapsado y deficiente servicio en la Caja de Salud obligan a que un tercio de los cochabambinos (34 por ciento) acudan a un médico particular. Es el porcentaje más elevado en el eje del país.

En La Paz, sólo el 11,5 por ciento de los ciudadanos que habitan en el área metropolitana dijo que acudió a una consulta privada la última vez que alguien estuvo enfermo en su casa, mientras que en Santa Cruz lo hizo el 18 por ciento.

Sólo el 9 por ciento de los ciudadanos en los municipios centrales de Cochabamba usa su seguro. Además, del total de personas con trabajo remunerado sólo el 28 por ciento tiene ese beneficio.

En La Paz, el 11,5 por ciento dijo que acudió a su seguro y en Santa Cruz sólo el 7 por ciento.

Un 7 por ciento de los consultados en el eje metropolitano de Cochabamba señaló que fue a una farmacia la última vez que alguien estuvo enfermo en su hogar.

Más allá del lugar donde asistió, sólo la mitad de los cochabambinos considera que la calidad del servicio fue buena. El 34 por ciento dijo que la atención fue regular y el 13 por ciento la calificó de muy mala o pésima.

En Santa Cruz es donde la gente está más conforme con el servicio de salud que elige, un 60 por ciento de los consultados. En La Paz, el 56 por ciento dijo que la atención fue buena o muy buena.

Saludables

¿Y qué dicen los cochabambinos respecto a su estado de salud? El 74 por ciento de los ciudadanos que habitan en el eje metropolitano cochabambino dijo considerarse una persona sana y el 9,8 por ciento muy sana. Un 15 por ciento señaló que se considera una persona enferma.

Los cruceños son los que más saludables se sienten. Un 85 por ciento de los consultados dijo estar sano o muy sano y un 14 por ciento, enfermo.

En La Paz, el 77 por ciento dijo sentirse sano o muy sano y el 22 por ciento aseguró estar enfermo, el porcentaje más alto de los tres ejes metropolitanos donde se levantó la encuesta.

La encuesta indagó también sobre la alimentación. Los cochabambinos son quienes menos creen que lo que comen es saludable y nutritivo. Sólo un 8,3 por ciento dijo que está muy de acuerdo con la afirmación de que se alimenta correctamente.

En La Paz y Santa Cruz, un 13 por ciento cree que come saludablemente

Para el 59,5 por ciento de los cochabambinos, el almuerzo es la principal comida del día en su casa o para su familia, mientras que el desayuno lo es para el 37 por ciento y la cena sólo para 3 por ciento. Habitualmente los alimentos son preparados en la casa, dijo el 94 por ciento de los consultados, mientras que un 4,5 por ciento come en una pensión y un 1 por ciento en un restaurante.

Educación

Es evidente que en educación hubo mejoras, pero todavía están descuidadas la educación primaria y secundaria, según los datos de la encuesta.

El área metropolitana de Cochabamba es la región del eje principal con mayor logro educativo, un tercio de los cochabambinos alcanzó el nivel universitario.

A pesar de los problemas de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), más del 70 por ciento de los qhochalos está satisfecho con las oportunidades de acceso a la educación superior con las que cuenta.

Sin embargo, la educación primaria, fundamental para la reducción de brechas educativas, es cuestionada por los cochabambinos, sólo un poco más de la mitad considera que la calidad de las escuelas primarias de sus zonas son buenas (51 por ciento) o muy buenas (4 por ciento).

En cuanto a la educación superior, es en Santa Cruz donde los ciudadanos se consideran más satisfechos con el acceso, un 81 por ciento. En La Paz, el nivel de satisfacción es menor, sólo el 60 por ciento está conforme con la educación universitaria.

Respecto a la educación primaria, es en La Paz donde hay más descontento con la calidad de los establecimientos. Un 44 por ciento calificó entre buena y muy buena la calidad de las escuelas de primaria de la zona donde vive. En Santa Cruz, el 66 por ciento indicó que la calidad de los colegios de nivel inicial es buena o muy buena.

La salud en el eje nacional

El 74 por ciento de los cochabambinos dijo sentirse sano o muy sano; en Santa Cruz, un 85 por ciento; y en La Paz, un 77 por ciento, según la encuesta.

2 de 10 se harían cirugía

Redacción Central

Dos de 10 cochabambinos que viven en el eje metropolitano se someterían a cirugía estética para mejorar su imagen, mientras que un 47 por ciento dijo que los hospitales públicos deberían hacer cirugías plásticas a precios económicos para que más gente pueda acceder a ese tipo de operaciones.

Sólo el 13 por ciento de los consultados indicó que alguna vez se sometió o alguien de su familia a una cirugía estética o reconstructiva de nariz, senos o para modificar alguna parte de su cuerpo. Un 58,5 por ciento de la gente que lo hizo dijo que fue por salud y el resto por estética.

El 50 por ciento de los ciudadanos en Cochabamba opinó que las personas que deciden someterse a cirugía plástica lo hace por el deseo de verse mejor; el 23,5 por ciento indicó que recurre a operarse por la presión de verse más jóvenes; el 8 por ciento indicó que la razón es la competencia entre mujeres; el 2,5 cree que es para cumplir las fantasías de los hombres; un 4,2 por ciento responsabiliza a la televisión y el 10 por ciento, por salud.

Análisis

Daniela Osorio M., Ciudadanía

Derecho a la salud pública y realidad

“Kermesse solidaria”, “almuerzo para recaudar fondos”, “colecta de beneficencia”… Ya no es extraño que cochabambinas y cochabambinos, quizás ante el inminente peligro del “mañana podría ser yo”, se solidaricen con sus pares en colectas de dinero para cubrir gastos por servicios médicos. Si la salud es un derecho, la pregunta es: Y el Estado, ¿dónde está?

La encuesta de las áreas metropolitanas del eje de Bolivia, realizada por Ciudadanía (2015) y el Foro Regional, revela que una de cada tres personas (34 por ciento) en Cochabamba acudió a un médico particular la última vez que alguien en su hogar estuvo enfermo; este porcentaje es el doble del registrado en Santa Cruz y el triple del de La Paz.

Poco menos de la mitad de los cochabambinos y cochabambinas (45 por ciento) recurrió a los servicios de un hospital o centro de salud público; lo alarmante es que el 65 por ciento de estas personas considera que el servicio que recibió fue de regular a muy malo, 10 por ciento más que en La Paz y 17 por ciento más que en Santa Cruz.

Estos datos muestran la necesidad de discutir la situación de la salud pública en Cochabamba; porque más allá de la asignación presupuestaria actual, que puede o no ser de más del 10 por ciento del presupuesto general del Estado, la realidad es que los servicios médicos no son satisfactorios, no cubren las necesidades del total o la mayoría de la población y son insuficientes.

En 2014, el presidente Evo Morales manifestó que Cochabamba se convertiría en un referente estratégico para la salud en Bolivia y Latinoamérica, un año después todavía son proyectos el hospital de cuarto nivel y los centros oncológicos.

Dimensionar la urgencia del problema, las vidas en juego de cochabambinos y cochabambinas, debería tener como consecuencia la priorización de las mejoras del sistema de salud público, porque lamentablemente la “salud preventiva” de la construcción de canchas y coliseos deportivos no está teniendo el impacto necesario en la calidad de vida de las y los ciudadanos bolivianos.

Cuando la salud deja de ser un derecho para convertirse en un privilegio, la vida es de quien se la pueda comprar.

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