Nota de Prensa 03/2013

El conflicto de la COB...en perspectiva.

El prolongado conflicto protagonizado por la Central Obrera Boliviana se inscribe en las tendencias de conflictividad registradas en los últimos meses, pero marca también aspectos poco frecuentes.

De acuerdo a los registros de prensa del Observatorio que mantiene sobre este tema el CERES con el apoyo de Ciudadanía y el respaldo de Cosude, en los últimos meses se ha mantenido un elevado nivel de actividad conflictiva en el país, con un promedio en el primer tercio del año de 60 conflictos por mes.
Una tendencia clara de los últimos meses ha sido la del aumento proporcional de eventos conflictivos en el área urbana y una reducción correspondiente en el área rural. Aunque algunos de estos eventos se han manifestado en áreas rurales, como los bloqueos en caminos carreteros, sus protagonistas han sido actores urbanos que han desplazado sus acciones hacia dichas zonas con el fin de aumentar la presión que ejercen con sus luchas. Esto puede observarse en el gráfico que acompaña esta nota.
Los datos muestran también que se mantiene elevada la preferencia por la realización de eventos de adhesión activa, que implican cierto nivel de violencia, ya que llevan las acciones fuera del ámbito habitual de actividades y buscan involucrar por la fuerza a otros ciudadanos, de manera que el malestar de los afectados intensifique la presión que buscan ejercer sobre el gobierno.
Lo que es nuevo en el caso del conflicto de la COB es su grado de agregación. La tendencia dominante era a la acción fragmentada en las movilizaciones. En este último caso, que sobre todo transcurre en las últimas semanas, nos encontramos con una acción convergente de varios grupos obreros que piden la reversión del sistema de pensiones hacia una modalidad superada con la reforma de los años 1990. Lo que estas movilizaciones exigen es que las jubilaciones no sean determinadas por los aportes que realizan los trabajadores en su vida laboral, sino por decisiones políticas.
Y en ese sentido, aunque se trata de una movilización mas amplia que las habituales, no deja de tener el mismo carácter particularista que las demás, porque en el fondo ponen en juego el deseo de capturar una parte de las rentas que están bajo control del estado a fin de asegurar beneficios para su grupo, excluyendo de los mismos a quienes no forman parte del mismo. Como se sabe, los trabajadores que aportan al sistema de pensiones representan una parte minoritaria de la fuerza laboral. Minoritaria pero de magnitud significativa de manera que un aumento en sus rentas implicaría afectar los recursos fiscales de una manera también importante.
Esa es una de las razones por las cuales el gobierno se ha mostrado reacio a ceder ante la demanda de la COB. Con el sistema vigente de pensiones, las jubilaciones se financian con los aportes ahorrados más lo que esos ahorros logran generar. Un aumento que se decida independientemente de esas cifras afectaría los recursos que, en teoría, son del conjunto de los bolivianos.
El problema es que la demanda de la COB contiene también una protesta por promesas no cumplidas, ya que los trabajadores perciben que su reivindicación fue acogida como parte del apoyo político que brindaron a un gobierno que todavía consideran suyo. Pero sienten que es una promesa no realizada y que consideran factible dada la magnitud de recursos que ha manejado el Estado en este periodo de bonanza.

 

Nota de Prensa 02/2013

AUMENTA LA TEMPERATURA SOCIAL

Luego de cuatro meses en los que la actividad conflictiva se mantuvo cerca del promedio que ha caracterizado al periodo de gobierno del Presidente Morales, en Marzo volvió a aumentar la cantidad de nuevos eventos conflictivos en el país.
De acuerdo a los registros del Observatorio de Conflictos de CERES, que funciona en coordinación con el centro Ciudadanía y con el apoyo de  la Cooperación Suiza para el desarrollo, la cantidad de eventos nuevos registrados en el mes de marzo fue casi el 27% superior a la del mes de Febrero.

Los 71 conflictos de Marzo suben el índice de conflictividad del gobierno de Evo Morales a 56.2 conflictos tomando en cuenta la totalidad del periodo gubernamental a su cargo. Esto implica que en sus 7 años y dos meses de mandato, ha tenido que lidiar con 4391 conflictos sociales.

El reciente conflicto en la zona de Tiquina es una ilustración extrema de la tendencia predominante en muchos de estos eventos. Primero, la movilización exigió la adhesión activa de los pobladores, cuyo bloqueo estuvo dirigido a presionar de manera indirecta al gobierno, es decir, a presionarlo a través del malestar causado en otros: transportistas, turistas, vecinos de otras áreas. En consecuencia, fue una movilización que aplicó violencia y que pudo haber desencadenado más violencia. Segundo, la demanda estaba orientada a forzar la asignación de recursos fiscales a una obra cuya viabilidad y factibilidad no han sido ni siquiera estudiadas. Por ello, se trata de un esfuerzo destinado a atraer recursos fiscales a la zona. Esto implica que los pobladores asumen que el flujo de dinero que genere la obra ya ampliará oportunidades para ellos y les permitirá disfrutar, por lo menos en parte, de la bonanza fiscal que vive el país. Tercero, la movilización se suspende ante una promesa, aún sabiendo que será de difícil cumplimiento. No les importa, habrá una próxima oportunidad y partirán de la promesa, del papel firmado, que compromete al gobierno y a los que vengan. Por ello, puede decirse que el conflicto no terminó y seguirá pendiendo como una amenaza sobre Tiquina.

Esa lógica es muy frecuente en muchos otros conflictos y ayuda a explicar por qué ellos se repiten y aumentan en frecuencia, y por qué erosionan tanto la credibilidad de las autoridades como su capacidad de gestión.

La información proviene del Observatorio de Conflictos de CERES, que cuenta con el apoyo de la Cooperación Suiza y del centro Ciudadanía.
 

Nota de Prensa 01/2013

BAJO LA CONFLICTIVIDAD 2012

A lo largo del 2012 se registraron 745 nuevos eventos conflictivos en la prensa nacional. Esto representa una disminución significativa con respecto al año 2011, que había superado todos los records desde 1970. Sin embargo, es un nivel considerablemente elevado porque sigue empujando para arriba el promedio correspondiente a toda la gestión del Presidente Evo Morales. Utilizando como indicador de conflictividad la cantidad de eventos por mes, en los siete años que abarcan las dos gestiones continuas de Morales el promedio alcanza a 55.2 eventos conflictivos por mes. Este promedio supera a los alcanzados durante las gestiones de Hernán Siles Zuazo y de Carlos D. Mesa, y se coloca en el extremo opuesto al primer gobierno de Sánchez de Lozada, que sigue siendo el de menor conflictividad de todos los gobiernos democráticos desde 1970.
Por supuesto, la comparación no puede ir más lejos, porque la naturaleza de los conflictos, sus alcances, protagonistas y orientaciones fueron muy diferentes, así como también lo fueron sus consecuencias.
En el periodo reciente la acción conflictiva tiende a ser más dispersa y fragmentada, concentrándose en la búsqueda de objetivos corporativistas, muy relacionados con la asignación de recursos fiscales. Prácticamente no hay actores sociales capaces de agregar demandas, o de integrarlas en proyectos políticos de largo aliento.

Sin embargo, no puede menospreciarse el impacto que tiene esta dinámica conflictiva sobre la gobernabilidad. Aunque la mayor parte de estas movilizaciones, bloqueos, marchas y huelgas no ponen en cuestión la permanencia del gobierno o la estabilidad de la democracia como tal, tienen un significativo impacto en la gestión administrativa, ya que absorben la atención de las autoridades, desvían recursos, impiden su asignación de acuerdo a los planes y proyectos o simplemente obstruyen decisiones.
Adicionalmente, es también significativo el impacto que tiene la conflictividad sobre el crecimiento de la economía. De acuerdo a estudios realizados a partir de esta base de datos, en las últimas décadas la conflictividad ha representado un costo incluso mayor al de la mediterraneidad en términos de reducción de la tasa de crecimiento del PIB. Y esto es así porque aumentan los costos de transacción y transporte, reducen la productividad laboral y desalientan nuevas inversiones.
 
La información proviene del Observatorio de Conflictos de CERES, que cuenta con el apoyo de la Cooperación Suiza COSUDE y del centro Ciudadanía
 
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Nota de Prensa 05/2012

SUBE LA TEMPERATURA DE LOS CONFLICTOS

La tendencia descendente que se había venido observando en la conflictividad social durante los últimos meses parece haberse revertido y nuevamente aumenta la cantidad de eventos conflictivos que se registran en el país.
En los meses anteriores, sin embargo, el descenso de la cantidad de conflictos iba acompañado de un aumento de su densidad: tenían un mayor número de participantes y duraban un poco más. El aumento que se observa en Agosto se explica en cierta medida por un aumento de eventos pequeños, dispersos y relativamente localizados. 

En otras características se observa también un aumento de la proporción de conflictos en las áreas urbanas y se mantiene una fuerte predominancia de conflictos que movilizan a los participantes a la realización de actividades fuera de lo común. Estas dos características combinadas sugieren que los riesgos de que los conflictos tengan derivaciones violentas son bastante altos, ya que se realizan en zonas de alta concentración poblacional y suponen perturbaciones para la vida cotidiana de personas que tienen poco que ver con los problemas planteados o las soluciones buscadas.
El conflicto de Colquiri, que ocupa la mayor parte del mes de Septiembre y que, en consecuencia, no forma parte de los registros anotados, ilustra claramente estos riesgos. Los actores han desplazado el problema hacia la ciudad de La Paz buscando mayor visibilidad y tratando también de aumentar su capacidad de presión al involucrar a los habitantes de esa ciudad que, sin embargo, nada tienen que ver con el problema y poco pueden hacer para solucionarlo,, salvo exigir que las autoridades actúen con celeridad.
Los datos del año arrojan un promedio mensual de 64 conflictos, lo que significa que el promedio para el periodo de gobierno del Presidente Morales sigue aumentando, siendo que ya es el más alto de todos los gobiernos desde 1970 a la fecha. Por supuesto que en este periodo ha habido cambios significativos en las características y el alcance de los conflictos, así como en las cualidades de las organizaciones sociales. Esto no disminuye la importancia de un dato que destaca crecientes dificultades de gobernabilidad en el país.  
 
 
La información proviene del Observatorio de Conflictos de CERES, que cuenta con el apoyo del centro Ciudadanía, y que lleva registros de prensa desde 1970 a la fecha.






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Nota de Prensa 04/2012

MENOS CONFLICTOS PERO MAS PROLONGADOS

En el mes de mayo volvió a aumentar la cantidad de conflictos marcando una tendencia al ascenso en lo que va de transcurrido del año 2012. La tendencia general del semestre anterior fue al descenso, pero los datos de los últimos meses muestran una actividad conflictiva cada vez mayor. De hecho, durante los últimos cuatro meses la cantidad de conflictos registrados en la prensa ha sido superior al promedio correspondiente al gobierno del Presidente Morales. Este promedio para todo el periodo comprendido desde el 26 de enero del 2006, llega a 55,2 conflictos por mes, superior al de los tres años que gobernó el Dr. Hernán Siles Zuazo en los años 1980.
 
Una diferencia sustancial con aquél periodo es que en el actual predominan los conflictos de adhesión activa, que implican cierto grado de violencia y entrañan además mayores riesgos de violencia, y también la dispersión de organización y demandas de los grupos movilizados. Estos dos aspectos son particularmente preocupantes, pues están señalando la existencia de un proceso de fragmentación y disgregación social que hará cada vez más difícil el funcionamiento de las instituciones y el respeto de las reglas.
Además de la frecuencia de los conflictos se observa un aumento en la duración de los mismos. Además de los casos ya conocidos del conflicto con los médicos, que se prolongó por más de siete semanas, y el conflicto del TIPNIS que ya lleva una segunda marcha, sumando meses, el promedio de duración de los conflictos ha pasado de 1,42 días el año 2010, a 1,87 el año 2011 y a 2,29 en lo que va del año 2012.
Si a ello se añade que muchos involucran a grupos sociales con capacidad para movilizarse en varias regiones, tendremos un panorama mucho más complejo pues quiere decir que los conflictos tienen manifestaciones múltiples y no se limitan a una marcha o una huelga, sino que contienen a su vez otras movilizaciones, como huelgas de hambre, bloqueos esporádicos, vigilias, y actividades que, aunque se registren como arte de un solo conflicto, son vividas por la población como situaciones de tensión que perturban sus actividades cotidianas.
 
La información proviene del Observatorio de Conflictos de CERES, que cuenta con el apoyo del centro Ciudadanía, y que lleva registros de prensa desde 1970 a la fecha.






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